Parece que no lo pensamos, pero todos vivimos haciendo cosas, buscando reconocimientos, intentando mejorar, alcanzar logros; con un único objetivo. Despertar un día y pensar que no queremos nada más. Estudiar lo que nos gusta, encontrar un trabajo apasionante y no una cárcel de por vida, una persona especial con la que compartir una casa, quizás hijos. Viajar. Cualquier cosa. Poder decir que has vivido. Sin embargo, al mismo tiempo, al menos cuando somos conscientes, tenemos un pequeño miedo que nos tortura.
''¿Y luego qué?''
Quizás lo más sensato sería suicidarnos, pues si alguna vez alcanzáramos ese momento de no esperar nada más de la vida, estaríamos sin ganas, casi sin querer estar. Pero, ¿Qué podemos hacer entonces? ¿Quedarnos donde estamos, con todos nuestros anhelos incumplidos? ¿O parar en el momento en el que nos quede poco para realizarnos completamente? ¿Pero donde está ese punto crítico? ¿Y yo que sé?