domingo, 30 de septiembre de 2012

Paranoia...¿O no?

Era el primer día de clase. Historia. El profesor, tan elegante como siempre se le veía por los pasillos, impecable en su traje, pidió a un alumno de la primera fila que fuese repartiendo los exámenes iniciales. Media hora. Era una pequeña prueba sobre la historia del siglo XX. Las guerras, conceptos como el capitalismo, el comunismo, la democracia, la dictadura...nada demasiado complicado, o eso me pareció, aunque después descubriera que a algunos de mis compañeros sí que les costó, cosa que sigo sin explicarme.
Al terminar recogieron el examen y el profesor comenzó a hacerlo, oralmente, delante de la clase. Todo parecía sencillo y anodino hasta que llegó a una pregunta en concreto.

Define democracia, dictadura, y diferéncialas.

''Una democracia es un sistema en el que el pueblo gobierna, y hay libertad de opinión, prensa, culto, y demás. En una dictadura, hay una persona que tiene el poder y que impone todo lo que tiene que ser alguien dentro de su sociedad. ¿Veis la diferencia, el porqué la democracia es mucho mejor? Yo, como profesor de historia, dentro de una democracia, puedo explicar distintos sistemas, enseñar lo que les pasó, sus pros, sus contras y por qué ahora la mayoría de países tienen una democracia y un sistema económico capitalista y no otro sistema. Si estuviéramos en una dictadura, solo podría afirmar que el dictador es muy bueno e ir, en base a eso, explicando los demás sistemas como malos, dejando claro que estamos bien como estamos.''

Entonces yo, que inexplicablemente había elegido prestar más atención en ese momento, comencé a reflexionar sobre todo eso. Pero lo único que conseguí fue darme cuenta de que no era diferente la función del profesor ahora que la del que habría enseñado en una dictadura, sólo cambiaba el bando que defendían, y, quizás, la forma en la que los dictadores llegaban al mando, si es que cambiaban y no eran siempre marionetas de los mismos. Y sentí rabia. Rabia y miedo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Despertar...

-¡Joder!...¡Mierda!...¡Tío!...¡Que duele!...
...
-Pero vamos a ver, ¿Tú quieres sacarte esas espinitas o no?
-Sí, pero, ¿Donde vas, pedazo de cabrón? ¿Por qué tienes que hacerme tanto daño?
-Más te dolerán a la larga si las dejas, y lo sabes. Pero si quieres las vuelvo a colocar en su sitio. O podemos continuar.
-Joder, de acuerdo. Eres una tocapelotas, conciencia. ¿Qué quieres que te cuente?
-Muchas cosas. Pero tiene que haber un orden.
-¿Y por qué? Si hubiera un orden nada de esto habría tenido que ser. Vivimos entre el caos.
-¿Tú crees?
-...
-¿Por qué ya no escribes?
-No lo sé.
-Vamos a ver, ¿Tengo que repetirlo?
-No estoy seguro. Tendrá que ver con todo, o con nada.Con lo último que escribí. Con donde fueron quienes me inspiraban. Con cómo he perdido la práctica y las ideas, y las ganas, y todo.
-Pero no estás mucho mejor después de haberlo parado.
-Quizás sea porque paso de escribir sobre dolor, crudamente. Quien quiera ver dolor puede encender la televisión cualquier día, ver lo mal que va su país, los muertos de hambre, la forma de pisotear a todo el mundo de algunos. Los conflictos.
-¿Pero tú escribes para alguien? Habíamos quedado que era para ti, y que lo compartías para liberarte.
-Joder, ¿Y qué más da? Pensaba que sabrías que era una puta excusa.
-No, porque sí que tiene que tener que ver con lo último que escribiste. ¿Tanto te acecha ese fantasma...?
-Demasiado.
-Quémalo.
-Ojalá. Pero no es tan fácil arder con esta lluvia...