Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de mayo de 2013

¿Para qué pensar?

La gente de hoy en día ha acabado por creérselo todo. No piensa, clasifica su estado de ánimo. Las historias de los cuentos con los que se nos educa de pequeños parecen tener su correspondencia en su vida, que, lógicamente, tiene que ser perfecta. Cualquier cosa que les digan, siempre que les guste, va a tener que ser verdad. Y si pasa algo distinto, está claro que el culpable es un malo patológico que hay que odiar hasta destruir, para llegar al final feliz del cuento. Y si no existe el malo, habrá que inventárselo: cualquiera que no esté a su favor será un buen candidato. Las capacidades de autoengaño estándar de la actualidad llegan a niveles exagerados. Muy exagerados. Puedes acabar siendo regañado por alguien que, por ejemplo, te ha intentado robar la cartera, de modo que parezca de verdad que el malo eres tú.
-''¿Qué pasa, que no tengo derechos, grandísimo hijo de puta? Claro, como tienes cartera te sientes superior, ¿No? Pues no lo eres. Desgraciado.''
Lo triste es que no es un cuento, y que la persona que se indigna tras perpetrar ella misma una mala obra cree de verdad que tiene razón. Puedes aceptar o no tus errores, pero por lo general, al menos sabes que están ahí. No es el caso: creen que viven en su cuento perfecto, y que todo va a salir bien aunque no estén encerrados entre las páginas de un libro.
Si Nietzsche levantara la cabeza hoy no señalaría al complot platónico-cristiano como culpable de las miserias de Occidente, señalaría al gilipollas que les metió la idea en la cabeza a los niños de que los cuentos se hacen realidad. Y no es así, joder, no lo es.

sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Miedo al futuro?

Parece que no lo pensamos, pero todos vivimos haciendo cosas, buscando reconocimientos, intentando mejorar, alcanzar logros; con un único objetivo. Despertar un día y pensar que no queremos nada más. Estudiar lo que nos gusta, encontrar un trabajo apasionante y no una cárcel de por vida, una persona especial con la que compartir una casa, quizás hijos. Viajar. Cualquier cosa. Poder decir que has vivido. Sin embargo, al mismo tiempo, al menos cuando somos conscientes, tenemos un pequeño miedo que nos tortura.
''¿Y luego qué?''
Quizás lo más sensato sería suicidarnos, pues si alguna vez alcanzáramos ese momento de no esperar nada más de la vida, estaríamos sin ganas, casi sin querer estar. Pero, ¿Qué podemos hacer entonces? ¿Quedarnos donde estamos, con todos nuestros anhelos incumplidos? ¿O parar en el momento en el que nos quede poco para realizarnos completamente? ¿Pero donde está ese punto crítico? ¿Y yo que sé?

miércoles, 3 de octubre de 2012

Bocetos de cólera

Las diferencias. ¿Por qué nos fijamos tanto en ellas? Están ahí, y parecen un antagónico del sexo: nos encanta señalarlas. El negro que se sienta a nuestro lado en el autobús, que viste de otra forma, habla de otra forma, piensa de otra forma, e incluso vive de otra forma. El adulto con sus distintas responsabilidades, el que no da un palo al agua, el loco insensible, el gilipollas demasiado sensible. Todo.
Siempre hay algo diferente y siempre está mal esa diferencia. ¿Por qué? ¿De donde han sacado el molde perfecto de persona al que tengamos que ajustarnos nos guste más o menos si queremos encajar medianamente bien entre los demás? Y lo más importante; ¿Por qué sois tan gilipollas de querer encontrar ese molde para copiarlo perfectamente, y no para quemarlo hasta que libere a todos los pobres subnormales que están perdiendo su forma de ser, sus ideales, su físico, y hasta su puta salud por ello?
Joder, qué asco que me dais a veces.

jueves, 23 de febrero de 2012

Posibilidades

Vivimos en un mundo. Eso nos queda claro a todos. No sabemos si hay otro, o si es único. No sabemos si estamos aquí por algo, o somos el resultado de una mera tirada de dados. El tirar unos cien dados icosaédricos a la vez, y sumar, que aunque solo sería un pequeño espectro de todas las posibilidades que podrían haber existido en lugar de la que fue, nos sirve para imaginarlo todo un poco mejor. 984. Planeta Tierra, será una roca de forma redondeada, en la que se entremezclarán bosques, sabanas, glaciares, que estarán en las puntas, montañas, todo emergiendo sobre la soberanía del agua, agua salada, bajo un cielo azul, con nubes blancas o grises en tormentas, que varía su color según toque a esa parte del planeta la luz del sol, puede ser rojizo cuando se oculta, totalmente azabache cuando desaparece, bañado por los rayos de luna que evitan una oscuridad absoluta. El planeta estará plagado de muchísimas criaturas, entre las que destacarán los seres humanos. que buscarán luchar contra la naturaleza que les dio la vida, escapar de la muerte, de la vegetación, del planeta, buscando nuevos horizontes, en un afán perfeccionista exacerbado por el narcisismo de esta especie. Imaginad. ¿Que habría pasado si en lugar de 984 las caras de estos dados hubiesen sumado 1371? ¿El planeta Granito, un lugar árido y horadado por los meteoritos que habrían chocado contra él en unos primeros momentos de creación y que formarían cuevas que al ir entrelazándose supondrían un entramado de galerías a salvo del abrasador calor de las cercanas estrellas que hacían arder el exterior y que se convertirían en el único lugar habitable de ese mundo hostil y oscuro? ¿Una atmósfera llena de hierro, sulfatos y nitratos que diera al lugar un color rojizo e insalubre? ¿Unos monos inútiles en peligro de extinción, escondidos entre las rocas, viviendo de la búsqueda de raíces y aguas pertenecientes a acuíferos que en muchos casos serían geiseres que quemarían al pobre ser que se acercara a recoger una parte de su contenido para poder vivir, monos diezmados por su mala evolución, por la tenencia de un sentido de la vista que sería completamente inútil?  ¿Miles de depredadores en una pirámide alimentaria en la que esos monos estarían entre lo más bajo?  ¿Que seríamos entonces? Ni la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de la bolsa de basura que ayer se te pegó en el pie, y de la cual te deshiciste con un mero gesto. Insectos sintiéndose afortunados de estar, cuando no deberían estar, quizás ni haber aparecido nunca, pero siguen ahí, aunque no siendo ni tan solo una molestia, una parte insignificante dentro de la existencia. Y no entendemos que en el mundo en el que vivimos, en el que hemos tenido una inmensa suerte (yo me considero afortunado tan solo por tener medios y conocimientos suficientes para poder escribir esto, aunque entiendo que a ti no te pase igual al leerlo, quizás veas la entrada como una basura, o algo peor) tampoco somos mucho más importantes. Nos cuesta demasiado aceptarlo. Como el hecho de que vivimos en un mundo de posibilidades, también de imposibilidades, pero eso es un efecto de un dualismo del que nada ni nadie puede escapar. Para que haya bien tiene que haber mal. Para que haya amor tiene que haber odio. Y para que haya algo que puedas hacer, tiene que haber otra cosa que no puedas estar haciendo, por mucho que esta sociedad nos insista en que tenemos que ser capaces de hacer dos cosas a la vez, incluso más. Pero no, no podemos estar haciéndolo todo. Si yo estoy aquí escribiendo esto no puedo estar a la vez a más de cien kilómetros de aquí, visitando a una persona importante, algo que querría hacer tanto o más que esto. Tampoco puedo estar entrando en la casa de alguien que odio y que quizás viva a un par de horas de aquí con un hacha. No. Hay que elegir una cosa, y a veces no todas son posibles, quizás por las consecuencias, quizás también por las causas, o porque simplemente no se pueden. No puedes teletransportarte. No puedes medir cinco metros. No puedes andar por el agua. No puedes sobrevivir a -50ºC. No puedes sobrevivir a 100ºC. Pero hay ocasiones en las que puedes volar, ir en avión a donde quieras, ver mundo, ver personas. Hay ocasiones en las que puedes moverte por el agua, a distancias a las que te sería imposible nadando, un barco, un crucero. Incluso, y esto se infravalora demasiado, hay muchísimas ocasiones en las que puedes moverte por el mapa a una velocidad unas 40 veces mayor a la que lo harías andando, y sin cansarte, coge un coche. Y eso es algo que la mayoría de personas ahora mismo hacemos, es una posibilidad que hemos tenido. ¿Sabéis cuanto habría pagado un neandertal perseguido por un lobo, un tigre, o cualquier animal por el estilo por tener un coche? ¿Tenéis la más mínima idea? Yo tampoco. Pero seguro que le daría más valor que la mayoría de personas que ahora mismo lo ven como una obligación, e incluso lo odian. Es una posibilidad, el odiarlo. Y como cualquier otra, quizás sea válida, pero no es la misma que habría elegido otra persona. La contingencia que existe en el mundo, el poder ser verde, blanco, negro, rojo e incluso naranja o gris, es lo que le da a la vida su interés. Tu puedes elegir la opción que más te plazca de entre un abanico amplísimo, y eso se demuestra en todo. ¿Que puedes comer hoy? ¿Que carrera quieres estudiar? ¿Cómo te quieres vestir hoy? Es más, ¿Quieres vestirte hoy? ¿Por qué no quedarte simplemente desnudo en tu cama, en lugar de levantarte? Posibilidades, todas válidas, todas con sus causas, consecuencias. Ir a por un vaso bien colmado de ron-miel. Hurtar una cajetilla de tabaco, un mechero, y preguntarle al humo su opinión sobre todo esto. Seguir escribiendo. Esas son las que yo barajo ahora mismo, por poner un ejemplo. Seguir leyendo, dejar de leer, tirar el ordenador por la ventana, contactar con el autor para decirle que está loco. Esas pueden ser las que estés barajando tú ahora mismo. Y unidas a otras cientas de posibilidades tuyas, otras cientas de posibilidades mías, y pensando que hay cientas de miles de personas como tú y yo, creamos una red de posibilidades enorme, indescriptible incluso, que hace que todo sea impredecible, y le da interés a la existencia. Excepto el tiempo, que no deja de correr, siempre a nuestra contra, todo puede cambiar, y según la ley de la relatividad que un día propuso un tal Albert, incluso esto tiene la posibilidad de cambiar. Un mundo de posibilidades, ¿A que no suena mal? En tal caso, ¿Por qué nos cerramos todos tantas posibilidades y nos obligamos a pensar que no tenemos opción? Yo no lo sé. Quizás sea el afán autodestructivo que acompaña de la mano al narcisismo del que hacemos gala las personas, que no los hombres, ya que hay demasiados hombres que han elegido la posibilidad de ser títeres en lugar de personas. Son los mismos que no hacen nada por nada ni nadie, solo miran su ombligo. Solo miran su vida. Egoístas en demasía, parásitos varios que van carcomiendo todo. También existen los hombres que prefirieron ser monstruos, pero son algo que no he llegado a entender, y algo en mi interior me dice que prefiero no hacerlo.

martes, 21 de febrero de 2012

¿Personas o recipientes?

Un recipiente. Puede tener mil formas, mil tamaños, mil lugares y modos de poner en movimiento sus contenidos, unos más cerrados, impermeables, otros permeables, e incluso los hay coladores, y mezclas de todo. Los recipientes que hay en tu casa,porque tienes casa, ¿No? Porque no creo que estés leyendo esto desde un puente; así que supongo que sí, que tienes recipientes de todo tipo en casa. Desde un cenicero hasta un vaso, o tu bañera, pasando por un cazo o un colador. Unos almacenan cenizas, otros agua, o a ti mismo, otros macarrones o tallarines. Lo que almacena una persona, como recipiente, son, principalmente, sentimientos, aunque también otras cosas como ilusiones, esperanzas, y sueños, aunque muchos de estos estén ya rotos o caducados. Odio, amor, amistad, rabia. Besos que nunca tendrás suficiente tiempo para dar, abrazos eternos que se ahogan en una almohada para disgusto tuyo y de su receptor, adrenalina capaz de herir o sanar heridas, de intentar matar, de dolor o de placer, a otra persona, y al mismo tiempo a ti mismo. Nos convierten en jueces, verdugos y víctimas, todo a la vez, y el exceso de responsabilidades nos horadan internamente. No somos capaces de almacenar tantas cosas, y tan diferentes, hacia tanta gente. Esto provoca que más veces de las que deberíamos descarguemos nuestros sentimientos con personas equivocadas, dando lugar a situaciones desastrosas en todos los casos, tanto hacia un extremo como hacia el otro.  Amor dado a personas que ni lo quieren ni lo merecen. Odio ofrecido a la persona que amas que os daña a ambos. Pero también hay cosas en todo esto que sí que son lícitas, que tienen su sentido. La ilusión de tener noticias de alguien importante, o el shock al saber algo impactante acaecido a alguien que en algún momento lo fue, ante el hecho de que no sabes ni qué pensar sobre ello. Todos estos sentimientos, todas estas sensaciones, ilusiones, sueños, que vamos almacenando en nuestro ser, reaccionan entre sí, es pura química, no la química que se enseña en los libros, pero una parecida, en la que las cosas se van conjuntando, el cariño y el apego dando forma a un amor o algo parecido, la sensación de que la persona se ha hecho un pequeño hueco en tu interior, en un lugar muy concreto, el deseo de que no quiera hacer reformas ahí, y que sea una buena inquilina, o incluso se quede; el dolor y la decepción como la semilla del odio, del desarraigo, del no querer volver a saber nada de una persona, o querer que todo lo que sepas sobre ella sea malo, que millones de brazos salgan del suelo y la despedacen, y te entreguen en bandeja de plata su corazón, si es que lo encuentran. Y cuando todo esto se mezcla surge un agregado explosivo en el que no sabes que quieres hacer, o se mezclan cosas demasiado opuestas. Ahora mismo yo estoy un poco así. Pero en lugar de ir y matar a besos a alguien, o buscar a otra persona y simplemente matarla, me estoy desahogando aquí. Ya, yo tampoco entiendo a los escritores.

lunes, 20 de febrero de 2012

Borreguismo ¿Ilustrado?

No tiene otro nombre. Muchos ya temíamos que pudiese pasar de todo mientras gobernaba Rajoy, si es que llegaba a ganar las elecciones. Bueno, estaba bastante claro que iba a ganar, el anterior gobierno no tenía ya perdón, pero no creo que poner en su lugar a un señor franquista en cuyo equipo de gobierno se encuentran perlas como un ministro de defensa relacionado a fábricas de bombas, ¡Claro que sí, viva España!
Llevamos poco tiempo ya, y se han sucedido acontecimientos, que, bueno, tienen todos su crónica, desde la muerte de Fraga, de lo cual fue indignante la ceremonia que se fue haciendo, y las flores que se le echaron a un hombre que murió sin pedir perdón por los crímenes que cometió en otro tiempo, porque aunque nadie debe alegrarse o dejar de hacerlo por la muerte de ninguna persona, fuese la mejor del mundo o un maldito monstruo como es este caso, es un ciclo, ley de vida, y este hombre había agotado su tiempo. También está la condena al juez Garzón, de lo que se puede contar demasiado. El caso Naseiro 2.0, porque sí, esto de corrupción en el PP, llegada de un presidente del partido al gobierno y destrucción de todo el caso que iba a mandar al abismo a militantes del partido, personajes importantes en la vida social de la derecha, pues como que no es tan nuevo. Si alguien no conocía este caso, algo normal, ya se puede imaginar más o menos por donde fueron los tiros. Aunque de este caso se pueden sacar más cosas que un simple golpe a un partido político, ya que también puede tocar al juez que podría ayudar a que hubiese una tercera república, por estos asuntos de un tal Undangarín, otro chupóptero, como toda su borbona familia. Y es que tanto que odiamos a los franceses ahora por otra pieza del circo, y llevamos muchísimo tiempo pagándoles una vida de lujo, con su yate en Mallorca, a una panda de gabachos. Pero tranquilo, que a ti la monarquía te cuesta más o menos 17 céntimos al año. Sólo con lo que he ido escribiendo por ahí arriba, en lo que es un somero resumen de cuatro cosas que han acaecido durante el gobierno del señor Rajoy, y sin contar cosas como la reforma laboral, con la que ya mismo habrá que pagar para trabajar, o el 'yo no voy a subir impuestos' de su investidura, en Noviembre, y el 'tenemos que subir impuestos' que salió de esa misma boca en menos de un mes, barbaridades por las cuales yo, si se me hubiese ocurrido votar al PP, me harían plantearme cómo había tirado así a la basura mi opinión. Y todavía hay quien dice que estamos mejor que con Zapatero. No se habrá enterado de que están investigando las cuentas que declaró España en Diciembre en las que hay declarado más déficit del existente, en teoría, adivinad para qué. Si me dan el pais más pobre, luego habré actuado mejor, habré hecho que se enriquezca, o al menos, que se empobrezca menos, no, ¿Mariano? Sí, es muy sencillo. Pero es lo normal, no saber mentir. Y ahora, el escándalo que ocupa a gran parte de España, ya que no creo que nadie que viva más o menos informado no sepa, es el alboroto que se ha organizado en Valencia, por una protesta pacífica hecha por estudiantes a los que les recortan, y no poco a poco, todo. Al igual que se recorta en ciencia. Al igual que se sigue pagando lo mismo a la Iglesia, en un estado aconfesional, al igual que se fomentan los toros, algo ya declarado barbarie, como cultura, y se impulsan, gastando dinero, o más bien, malgastándolo, mientras gente como Camps, que han robado al mismo sistema que gestiona todo ello, porque, vamos a ver, la presunción de inocencia está muy bien, pero si se ha visto tan claro que es culpable, por escuchas que en ningun momento se ha dicho que sean falsas, algo que se ha castigado en este caso mientras en otros, como el de Marta del Castillo, se ha premiado, lo que diga un idiota con un martillo sucio por los billetes de quinientos importa poco, ese tío tiene de inocente lo que yo de chino; no estás leyendo chino, sino español, pues se dedica a pasearse por Valencia, ir a la universidad de Valencia a presentar una tesis doctoral, y además de seguir libre, sentirse con valor y en su derecho de decir que el jurado ha sido demasiado blando con el juez que quiso hacer justicia.
Sólo eso en el tiempo que llevamos, hace que muchos queramos ya para Rajoy una salida por la puerta de delante, o una entrega al pueblo, como la tan famosa de Gadafi, pero si ahora además añades que a una manifestación no violenta y totalmente fundamentada, con derechos de sobra sea disuelta violentamente, y más cuando los que se manifiestan son en muchos de los casos, además de pacíficos, menores, y más cuando tú mismo has hablado que te la estás jugando y te vas a ganar una huelga general comportándote así con el pueblo. Y quien no anime a esos valencianos a intentar un cambio, ya que están todos de acuerdo, y no son personas sueltas, que tendrían más fácil la idea de emigrar, y quien no crea que el que un desgraciado con un llavero de Francisco Franco apalee con ánimo de hacer exánime a un chaval de trece años es una puta locura, hablando rápido y mal, y quien no crea que si nada se resuelve pronto esto va a acabar muy mal, o no quiera reconocerlo, pues para ese individuo, yo tengo una pregunta. ¿Estás cuerdo?
Y al resto, ¿Por qué no hemos cambiado ya todo esto? ¿Tiene que haber mártires? ¿Hay que señalar como a un loco al que reclame para nosotros derechos que son de todos? ¿Estamos dejando que nos gane el pulso un borreguismo 'ilustrado' de seguir cada vez a alguien peor? La primera revolución ha de ser en las mentes. ¿Está esa revolución en marcha?

lunes, 13 de febrero de 2012

Perturbaciones

Si no hay un momento o varios en los que todas las palabras que has escrito en tu vida te empiezan a sonar demasiado vacías es que no eres escritor, ni tan solo un amago del mismo. Cada conversación, cada sonido que ha salido de tus labios, cada momento, cada idea, cada relato o poema que por una u otra cosa ha nacido como hijo tuyo, te resulta insulso e inútil. Incluso sucio. Esos mismos caracteres que danzando sobre un fondo blanco llenaban tu alma en un momento determinado de dolor o debilidad se vuelven ahora eso, sucias y vacías manchas de tinta sobre un papel, o perturbaciones negruzcas en la pureza del blanco de una pantalla que no aportan nada, al contrario, están ahí, torturándote con su existencia, preguntándote por qué pasaste tanto tiempo ordenándolas, de qué te sirvió refugiarte en ellas. Puede pasar por mil razones, o sólo por una, y puede tener mil soluciones, o adivinad, también sólo una. Eso ya depende de a quién preguntes. A mi parecer, la causa, el problema es siempre el mismo, estás tan, tan mal contigo mismo, que todo lo que tenga que ver contigo te asquea. Es como lo que pasaba, y pasa, cuando alguien te cae mal, oficialmente y sin negativa posible, todo lo que haga pasa a estar mal. ¿La solución? Es algo más complejo. Pero tiene que pasar siempre por otra persona. Esa otra persona puedes ser tú mismo, pero después de un cambio, una evolución. También alguien que trate de suturar ese odio hacia ti mismo, algo muy complicado, qué decir. Pero unas palabras cariñosas pueden resolver bastantes, muchas veces, las faltas de autoestima, el truco está en la constancia, es decir, tienes que pensar realmente lo que estás diciendo, no puede ser un decir sin sentimiento que vayas a cambiar a la primera negativa de la otra persona. O quizás simplemente necesite leer de otra persona, escuchar por medio de otros labios, algo que piensa y defiende. Eso puede ayudar a evitar la autodestrucción del autor, o a frenarla un poco. Porque entre cada ficción, entre cada sentimiento o palabra que cae sobre el folio de un escritor, hay una idea propia, hay una búsqueda de la perfección, del desahogo, del amor, de escape o invocación del ego; que inevitablemente desemboca en muchos cambios en el estado de ánimo, una veleidosidad esperpéntica que va erosionando por dentro a la persona. La única diferencia con una mente pensante activa que no tenga en qué ocuparse es que alguien que escribe sí que sabe donde está el problema, o lo tiene al menos mucho más claro que en el otro caso. Y es que las profesiones de riesgo no son siempre las que nosotros creemos que son, porque tenemos una forma de pensar demasiado cerrada, y el ser escritor puede dejar muchas secuelas, rasguños en el alma, como los que te podría dejar en la espalda un tempestuoso romance, con un nefasto final.

domingo, 12 de febrero de 2012

Entretejidos

La historia...es algo muy interesante. Seguro que a todos os ha parecido aburrida cuando os ha tocado aprender fechas de lo típico, el descubrimiento de América, guerras, conquistas, reyes y demás tiranos que han ido pasando por el suelo que pisamos. Una historia triste y desoladora. Las guerras mundiales, guerras civiles en las que se cometían fraticidios, hermanos luchando contra hermanos, monos perdidos en una roca de una galaxia terminal hijos de un dios menor creyéndose el centro de todo, mas sin ser capaces ni de llevarse bien entre ellos. Relatos de penuria, miseria y llantos. Pero no es esa la historia de la que yo hablo, la historia bonita, interesante, incluso memorable. No todo son cuentos cuando se trata de hechos difíciles, inexplicables quizás, e incluso bonitos. Son historias de amor que se vivían en las fronteras de Alemania mientras soldados cacheaban a los semitas que intentaban huir de esa tierra nazi en busca de una vida mejor, o de simplemente conservar la que tenían. Son cuentos de sacrificio de padres que decidían que era más importante que viviesen sus hijos a que ellos tuvieran o no que soportar una guerra. Son soldados que cambian de bando enamorados de civiles de la otra línea, que renuncian a sus principios por amor. Son millones de historias irrepetibles que tienen ya por único espectador vivo al planeta tierra, pero que gracias a la imaginación podemos aproximar sin miedo a la idea de que lo que hayamos conseguido así no haya pasado nunca. Miles de millones de guiones de película que no se filmaron en ningún momento, y que tuvieron una única representación, demasiado improvisada a veces. Y es que todos en momentos de ensoñamiento pensamos en la historia de algo que tengamos o un lugar por el que pasemos, y llegamos a alguna historia así, casi fantástica, pero físicamente posible. Tanto un simple lápiz con el que llevamos mucho tiempo, como ese árbol centenario por el que pasamos todos los dias, siguiendo la rutina de nuestro camino. ¿O me equivoco? ¿Cual es vuestro objeto o lugar? ¿Y cual es su historia?

sábado, 11 de febrero de 2012

Pasa, pasa el tiempo...

Una luz. Intentar no ir hacia ella. Un gancho. Un tirón. Mucha luz. Un bofetón. Algo en su interior funcionando. Llantos. Una nueva vida. Pasa el tiempo. Risas. Primeras palabras. Amor por una cuna. Comodidad, felicidad. Todo es perfecto. Pasa el tiempo. Un niño pequeño corriendo por un pueblo que no conoce, y unos padres primerizos sonriendo intentando seguirle el paso, preguntándose cómo no se ha caido todavía. Pasa el tiempo. Los padres del niño están hablando en el salón, cuando él tenía que haber ido a dormir. Llega, y les sorprende. Les dice que está sólo, que quiere un hermano.  Pasa el tiempo. El niño dobla en estatura ya a lo que era antes. Está perdido, con los ojos llorosos, por el mismo pueblo, que sigue sin conocer, entre la turba. Busca a su madre, o a su hermano, sin resultado. Caen lágrimas. Pasa el tiempo. El niño se siente solo entre la gente y se refugia en libros, que le entienden mucho mejor que las personas, que son demasiado ignorantes, no tienen nada que enseñarle. Pasa el tiempo. El niño ya es un chaval, y no mira atrás mientras sale del pueblo en el que más de una vez se perdió, no sabe que no va a volver a ser libre en ese lugar, ni cuanto va a echarlo de menos. Pasa el tiempo. El chaval intenta ser uno más, pero no lo consigue, al contrario, parece que cae mal. No está bien ser diferente, aunque no pueda evitarlo. Pasa el tiempo. El chaval cree que el mundo es demasiado cruel, una selva. Aprende a ocultar sus sentimientos, a no dejar que nadie le haga daño. Ya no le queda nada que perder. Se vuelve cruel. Pasa el tiempo. Empiezan a surgir pensamientos sobre un futuro más brillante, que aparece como una luz ahí arriba, en el pozo en el que el chaval está hundido. Noches de conversaciones, descubrimientos esperanzadores.
Pasa el tiempo. Todo lo pasado se torna un espejismo. Vuelve el pesimismo. El chaval está cansado de que todo sea un círculo vicioso en el que todo llegue menos lo que esperaba. Recuerda esos momentos en los que todo era más sencillo. Todas sus emociones, tras tanto ocultar, han formado un torbellino, algo difícil de controlar, que le fustiga el alma constantemente. Pero es fuerte, y soporta, casi estoicamente, todo lo que le pasa, esperando un cambio. Pasa el tiempo. El cambio no llega. El chaval es casi un hombre. Ha dejado de intentar ser uno más. Ha empezado a sentir asco por lo que la gente ve como alguien normal. Se refugia en la música. Un piano le hace sentir escalofríos. Pasa el tiempo. Y pasa, y pasa, y pasa...y nada cambia. El chaval ya es un hombre, y ha seguido sin conseguir nada. Entonces el hombre se vuelve una sombra más, y pasa a formar parte de la masa de abatidos que obstaculizan el paso a la libertad de los niños, chavales y hombres que aún tienen un ápice de esperanza en su ser. Quizás sea culpa de la soledad de ese niño pequeño, que fue creciendo poco a poco con él. Quizás gracias a esa soledad estén ocurriendo miles de historias así ahora mismo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Firme aquí

Una firma, algo tan simple pero tan abstracto a la vez. Puede ser simplemente una equis sobre un papel, en el que puedes, sin saberlo, estar vendiendo tu alma, gracias a tu desgana por leer el contrato que firmas. Pero también puede ser mucho más. Una promesa es una firma. Un contrato que te obliga internamente a hacer algo, algo que sabes que debes hacer, y que es lo mejor para ti, o eso crees, y cuyo incumplimiento te traerá sus consecuencias, buenas o malas, según lo acertado de lo que hubieras firmado. Y estamos firmando cosas constantemente. Esos nunca más, esos esta vez sí, todo son firmas de contratos que suelen acabar rotos, o no, y que están siempre ahí. Esta vez voy a estudiar, como vuelva a hacerlo no le hablo, ¿Os suenan? ¿Que pasó cuando incumplisteis esos contratos?
Pero no todo es negativo. Seguro que siempre os queda algo bueno, que ha salido, aunque sea inesperadamente, de una decisión pasada. Quizás llegue un día en el que alguien acerque un mechero a ese contrato, la firma se esfume, y con ella todo lo bueno, y solo queden recuerdos. Quizás, como debería pasar con todas esas cartas de amor que acaban sin enviarse. Pero no es algo que tengas que pensar a diario, simplemente aprovecha cuando está ahí. Recuerda que un frío adiós puede firmar un sentimiento, cerrar una ventana, oscurecer todo. Pero siempre habrá por cada despedida alguien dispuesto a firmar su cariño con una caricia en tu piel, una pasión con un beso, un sentimiento con un susurro, y que la nueva tinta irá sustituyendo con sus nuevas palabras a lo que se hubiese escrito en tu alma, limpiándola de dolor, devolviéndole las alas. Y como es tu vida, siempre podrás elegir qué aceptas y qué no. Por ahora, tú y yo somos escritor y lector, ¿Firmas?

domingo, 5 de febrero de 2012

El entorno

Todos somos creídos, unos más que otros. En realidad, no es algo que dependa de nosotros mismos, sino más del resto de personas. Por eso hay quienes dicen cosas que tú ves y piensas que ni ellos se creen, tanto en un sentido como en el otro. ¿O nunca habeis visto a una chica preciosa decir que es fea con una sinceridad que te hace evitar pensar en la falsa modestia? ¿Ni a un loco más feo que la cara oculta de la luna definiéndose a sí mismo guapo, sintiéndose orgulloso de su inexistente belleza e incluso despreciando a otros más agraciados haciendo comparaciones con su propio físico?
Esto se explica más fácilmente de lo que pensáis, o quizás sea algo más sabido de lo que yo he pensado cuando he empezado a escribir esto. El resto de las personas son las que ponen barreras a nuestro propio narsicismo. Un cumplido, una mirada, un comentario que denote envidia nos dejan más espacio, un insulto, una risa, un rechazo incomprensible por otro motivo, van estrechando el círculo. Así es como el resto de las personas van formando un pequeño trocito de lo que somos nosotros. Y si son capaces de controlar el que seamos modestos de forma obligada o por el contrario unos narsicistas, ¿Qué no pueden hacer?
Es una verdad bastante incómoda. Tú eres parte de todas las personas que han pasado por tu vida, de las que están pasando, y serás de las que vayan a pasar, tanto en lo que es tu exceso o carencia de humildad. ¿Y si de todas esas personas que conforman tu entorno hay muy pocas que realmente te resulten agradables? ¿Vas a ser un ser hostil por culpa de tu entorno? Sí. ¿Y si todos te tratan mal? Puede que trates mal a las personas que interactúen contigo, o que simplemente temas o desconfies del resto de personas. Y así puede seguirse especulando hasta llegar a una lista infinita de cosas que puedes ser según como te trate la gente, y que te pueden perjudicar, o preparar. Ya que si todos te tratan bien y eres demasiado confiado, puedes llevarte una gran desilusión que aumentaría por la confianza que habías puesto en quien te desilusionase. Por lo que puede ser incluso peor crecer entre algodones que entre alfileres. Y esto nos introduce a algo parecido a ciertas situaciones en las que se está entre la espada y la pared. Todo está mal, bienvenidos a la realidad, bienvenidos a la jungla.

sábado, 4 de febrero de 2012

Alfa, omega.

Las cosas en el mundo tienen un sentido, un como, un porqué, un cuando y un para qué. Pero todo eso se nos escapa a las personas, que solo buscamos conseguir cosas que se nos incrustan en la mente y nos hacen perder la razón, la cabeza, las llaves, la ilusión, las gafas, el mando de la tele y hasta los principios. Da igual que lo que quieras sea un yate como el del rey, tocarte los huevos (más) todos los días o estar con una persona que es especial, o al menos así la ves tú, y, ¿Para que vamos a quitarte la ilusión?
Pero es algo que nos cuesta demasiado el aceptar que el yate del rey es edicion limitada, que si te tocas más los huevos te vuelves estéril, o que no puedes estar con la persona con la que quieres estar, y no quieres aceptar que en realidad no es tan especial y dejarla pasar. Nos cuesta aceptar que si hay un comienzo es para que haya un final, y que sin un final no hay un nuevo comienzo, nos negamos a cerrar el círculo. No puedes tener todas las historias que quieras, habrá muchas, pero para que unas empiecen otras tendrán que acabar, y no pueden estar todas siempre en el momento que tú prefieras. El círculo avanzará, pasará la parte que te gustará y echarás de menos, y luego la nostalgia te hará intentar repetirlo exactamente, tal y como era, en lugar de aceptar que esa persona no volverá a ser como antes, ni tú tampoco, y que ambos tendréis que buscar otra historia si quereis que algo sea como antes, o al menos parecido. Es cierto que hay historias más largas, otras más cortas, y que no siempre coincide lo que pasa, cuando y como pasa, ni cuanto dura esa etapa concreta, pero no es algo que tú puedas saber, o controlar, aunque la mayoría creamos que sí, es algo que tenemos que entender. No podemos controlar lo que pasa con nuestras vidas, solo podemos intentar guiarlas hacia donde queramos, el resto esta en manos del azar.
Todo da demasiadas vueltas, y no puedes controlarlo, la pregunta es entonces, ¿Por qué nos esforzamos tanto en intentar hacerlo y el no conseguirlo nos afecta tanto al ánimo? Solo somos espectadores, sombras que pasan por un mundo que no comprendemos, no merece la pena estar el poco tiempo que pasamos preocupados por cosas que no vamos a saber cambiar. ¿O sí? Eso ya es asunto vuestro, siempre y cuando no salpiquéis a otros que han decidido no amargarse la existencia.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Todos somos fantasmas

Todos somos fantasmas, sombras que vagan por este mundo, nadie sabe de donde salimos, pero llegamos y estamos, pasamos el tiempo, rondando y andando de un lugar a otro sin saber por qué, sin querer ni poder pensar en cuando ni como dejaremos de hacerlo, ni por o para qué, al igual que no sabemos por ni para qué venimos. Damos miedo o resultamos indiferentes. Y luego desaparecemos como sombras. De hecho, cada persona es a la vez muchísimos fantasmas, tantos como las personas con las que se encuentra a lo largo de su vida. Hay algunas personas para las que eres un fantasma que se suele aparecer, con el que incluso hablan, y al que crean miedo. A quienes te odien, existirá el miedo a que triunfes, o su odio sea correspondido y hagas algo en su contra. Quienes te amen tendrán miedo de cualquier cosa mala que pueda pasarte, y se preocuparán si dejas de aparecerte ante ellos. Quienes tu ames quizás tengan miedo simplemente de tu aparición cuando no te correspondan, o lo tendrán a que dejes de sentir eso. Para otras personas eres simplemente una aparición espontánea, que viene, se va, y no vuelve, ni se recuerda. Además hay personas que te tienen ahí, te ven, pero no les importa, y otras a las que controlas más de lo que deberías, y más de lo que notan o quieren notar; ¿Quizás algún amor platónico? ¿Una antigua amistad, o no tan antigua, pero distanciada?
Además de lidiar con tu propia existencia como fantasma, tienes que soportar el pulular del resto de seres humanos, que son más de lo mismo que eres tú. Quizás alguien que no sabes que existe está ahí, preguntándose como estás, o en que piensas, o como podría acercarse más. Quizás sea esa misma persona que curioseas por simpatía, nadie sabe nada, todo son sombras. Y recuerda que todas las sombras, antes o después desaparecen, porque la luz va cambiando los ángulos por los que uno mira, y no hablo de ninguna muerte. Procura aprovechar, bailar junto a los fantasmas que te acompañan ahora mismo, porque nadie sabe cuantos de ellos seguirán ahí según pase el tiempo.

lunes, 30 de enero de 2012

El momento

Todo está muy sobrevalorado, menos el poder del momento. Siempre te enseñan, desde pequeño, a ser metódico, a tener toda tu vida esquematizada, saber que vas a hacer en cada momento, como, donde, por qué y para qué. ¿Y donde se queda el valor de improvisar las cosas, de hacerlas sin darles tantas vueltas? Tirado en la acera, con tus ilusiones o las mías, después de una noche de porros y más porros y de beberse hasta los floreros, una de esas ocasiones en las que algo te hace ser autodestructivo, y que hemos vivido tú o yo, aunque luego seamos beatos. Hace siete años estaba de excursión en una antigua cantera, estando en el colegio, con una serie de personas que me traen tanto bonitos como amargos recuerdos y que con el tiempo han desaparecido de mi vida cuales fantasmas, dejándome aquí con mi nostalgia, aunque me desvío del tema. No sé si todos sabréis la estructura de una cantera, una mina a cielo abierto, ni si todas son iguales. Aquella era una especie de gran tazón en la que uno podía ir bajando a partir de un terreno ligeramente inclinado, parcialmente formado por mármol y calizas, hasta una zona en la que empezaban a aparecer grandes rocas de mármol y derivados, que en aquel entonces no terminé de suponer, pero eran las zonas inexplotadas, quizás por falta de rentabilidad. Una mañana visitando algo así siendo niño, pues tiene lo que tiene, hubo tiempo de investigar todo. En alguna parte había un pequeño cristal de amatista, yo tampoco sabía lo que era en aquel entonces, ni sé ahora como pudo aparecer en ese tipo de cantera, pero me encantó. Era demasiado perfecto, incluso sus impurezas, sus defectos, me parecieron bonitos. Lo cogí y fue directo al bolsillo de aquel chico que no había caído en la advertencia de sus profesores de no coger nada de la cantera, solo por un capricho, un capricho tonto, como la mayoría de primeros amores que tenemos. Pero por a o por b, esa roca se instaló en el escritorio de aquel pequeño energúmeno, y le fue acompañando en todo lo que pasaba. La muerte de un ser querido, ilusiones, decepciones, añoranzas y sueños, todos inmersos entre los tonos violáceos de un cristal que está ahí ahora mismo, pidiendo que le limpie el polvo que ha ido acumulando entre mudanza y mudanza, hogar a hogar, y recordándome que debería estar estudiando. Sé que otros tenéis la música, otros antiguos peluches, y alguno incluso habitaciones antiguas de cuando érais pequeños llenas de recuerdos y cosas vuestras. Pero mi única conexión al pasado es ahora mismo eso, una piedra, fruto de la inspiración de un momento. Como es así, sé que bastantes de los mejores momentos que pasen en mi vida serán improvisadas, y de las vuestras, y de todas, y si no es así serán menos bonitos. Así que dejad de pensar tanto en el futuro, dejad de hacer tantos y tantos planes, pensad simplemente en ir llevando el día a día, y como todos, tendréis ilusiones, pero que no se os vaya el hoy por un mañana incierto.

Dedicaría este escrito a alguien, si no hubiera perdido su pista entre la bruma del tiempo...

viernes, 20 de enero de 2012

Chustas

Seguro que sales a la calle. El asfalto gris ya está en todo el mundo, y si en tu entorno no lo hay es algo raro que estés leyendo esto. Una pregunta que te podría hacer es, ¿Alguna vez te has decidido a observar atentamente el suelo de las calles que pisas? Probablemente no. No te importará que haya un guante roto, una fruta amarga y podrida, una botella rota, siempre y cuando no se ponga en tu camino y pueda cortarte. Es algo parecido a lo que acaba pasandonos en la vida. Vas caminando, siempre mirando hacia delante, y nunca te fijas en lo que pueda haber a los laterales. Mira, allí había una persona que podría haber sido un hombro en el que apoyarte en esa mala racha, pero no supiste confiar en ella, y la dejaste a mitad del camino. Esa persona es como un billete, arrugado, dañado, medio roto, que se queda ahí, esperando a que otro transeúnte en este camino que llamamos vida la recoja, quizás la recoja, le ofrezca cobijo, aceptación, e intercambie pensamientos y vivencias, palabras y experiencias. Luego mirarás atrás, quizás incluso te des cuenta de lo que has perdido, y volverás corriendo, bajo la lluvia, cual escena romántica de película pastelosa, buscando a esa persona, pensando en por qué no te diste cuenta antes de lo que estabas perdiendo, rezando incluso por que esté ahí, aunque no creas en nada de eso, y cuando veas que la has perdido, la lluvia se tornará maremoto, y poco a poco, acumulando, irás hacia adelante, sin volver la vista, inundado por dentro, así hasta que llegue el momento en el que ya no aguantes más, y empieces a soltar lágrimas sin darte cuenta. Quizás alguna vez os ha pasado, llorar sin saber el porqué, o hacerlo por cualquier cosa, por cualquier excusa, intentando encontrar el desahogo a algo más profundo que eso. Si todo lo que hubiera en nuestra vida fuera así, algo de consideración con las personas bastaría, pero claro, también hay cristales, miles de cristales, que se te pueden incrustar, sanguijuelas venidas del arroyo de al lado del camino, que tratarán de chuparte todo, menos lo que te gustaría que te chuparan, hasta la sangre. Joder, que panorama, que pesimismo, no se puede ser así. Pero, sinceramente, ¿De verdad todas las personas que han quedado atrás están perdidas del todo? Vuelve sobre tus pasos, deja ese orgullo y quitate el yugo, date la vuelta, atrévete a darle la mano, levantar a esa persona, y decirle, tú quisiste ayudarme, y no te dejé, pero; ¿Me dejarás ayudarte a tí ahora? ¿Me perdonas?
¿Imaginais la alegría que podría daros cada sí? ¿Por qué no probais? Quizás el recuperarlas os ayude a no perderos en el camino, ya que hay mil desviaciones, y no todas acaban en final feliz.Y aunque haya veces en las que no te sirva de nada, tampoco va a hacerlo el orgullo.