Desde hace unos años mi vida es una continua lección de humildad, llega un punto en el que te das cuenta de que no eres tan importante o tan bueno, de que el mundo es egoísta y que nadie va a venir a sacarte de tu hoyo. Y es curioso, aunque a estas alturas lo tengo completamente interiorizado y comprendido, a una parte de mí no le importa una mierda y sigue teniéndome en un pedestal. El resto, por otro lado, acepta que soy basura. He dejado de intentar acercarme demasiado a nadie porque paso de estorbar o de pasarle parte del muerto a nadie mientras a ratos me come el narcisismo, y no tiene puto sentido pero creo que es lo mejor para todos. Tampoco es que tenga demasiado tiempo para siquiera pensar en el tema con la universidad encima.
Siempre quise aprender a tocar la guitarra, y aunque estoy en ello me sigue faltando tiempo. Las últimas semanas me han vuelto las ganas de ponerme en serio y hacer cosas, pero como no tengo la guitarra, simplemente me paso días recordando una canción que se mantiene en bucle una y otra vez, pensando en la letra, rasgueando el aire como un gilipollas. Ojalá mi yo narcisista fuese más serio y pudiese ponerme en serio con algo, para variar.
Seguro que tanta gilipollez no es normal, me compadezco de la gente a la que le toca aguantarme ahora mismo.
miércoles, 25 de abril de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
Recuerdos y desarraigos
Ha llovido muchísimo desde que estaba acostumbrado a escribir, y claro, han cambiado muchísimas cosas. Las personas para las que pensaba que escribía se fueron, otras llegaron; algunas de paso y algunas para quedarse y seguir jodiendo. Qué remedio. Ha llovido mucho - y, contrario a lo que se dice, la lluvia en Sevilla es una puta mierda - y me gusta pensar que no ha sido en vano, aunque algunos días se haga difícil. Y ahora mismo me da vértigo mirar hacia atrás, pero es una de esas cosas que hay que hacer en la vida. Quizás solo escribo esto como un recordatorio de que tengo que releer todo esto después de olvidarme de qué tenía en la cabeza, la autocrítica tiene su morbo. Puede que incluso vuelva a escribir para desahogarme, o para sentirme menos estúpido, porque los años pasan y me oxido demasiado rápido. Demasiado tiempo perdido lamentando el tiempo perdido.
Hace unos ocho años hubo un punto de inflexión brutal en mi vida, y empecé a escribir blogs e incluso alguna historia aleatoria pensando que tal vez podría ser lo mío. Probablemente nunca termine de saberlo, pero casi seguro que la respuesta sería un no enorme. En cualquier caso, hace cinco años vino un segundo punto de inflexión que me tiró en una cuneta de la que tardé demasiado en salir; puede que aún esté en ello. Y hay muchísimas cosas que siento que tengo que volver a repasar en frío, porque soy un capullo. Porque estos puntos de inflexión me lanzaron hacia cosas que no conocía y a las que tuve que improvisar una respuesta, muchas veces la peor posible, y las tortas por el camino no son tan agradables como el subidón de adrenalina cuando te salen las cosas.
Si estás leyendo esto, lo siento porque probablemente casi todo es narcisismo, en este punto estoy asumiendo que a nadie le interesa y si sigo escribiendo será por desahogo, o por tener alguna especie de bitácora a la que mirar atrás. Al fin y al cabo, aunque se leyese importaría poco; esa es la gran ventaja del anonimato, ¿no?
Hace unos ocho años hubo un punto de inflexión brutal en mi vida, y empecé a escribir blogs e incluso alguna historia aleatoria pensando que tal vez podría ser lo mío. Probablemente nunca termine de saberlo, pero casi seguro que la respuesta sería un no enorme. En cualquier caso, hace cinco años vino un segundo punto de inflexión que me tiró en una cuneta de la que tardé demasiado en salir; puede que aún esté en ello. Y hay muchísimas cosas que siento que tengo que volver a repasar en frío, porque soy un capullo. Porque estos puntos de inflexión me lanzaron hacia cosas que no conocía y a las que tuve que improvisar una respuesta, muchas veces la peor posible, y las tortas por el camino no son tan agradables como el subidón de adrenalina cuando te salen las cosas.
Si estás leyendo esto, lo siento porque probablemente casi todo es narcisismo, en este punto estoy asumiendo que a nadie le interesa y si sigo escribiendo será por desahogo, o por tener alguna especie de bitácora a la que mirar atrás. Al fin y al cabo, aunque se leyese importaría poco; esa es la gran ventaja del anonimato, ¿no?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)