El adivino pasó aburrido y desganado toda su vida porque el futuro no le deparaba apenas sorpresas, siendo su existencia un constante paso de cosas que ya conocía. El mismo era, además, un tipo solitario, por lo que apenas se encariñaba o entablaba relación con otras personas. Sin embargo, esto a veces también ocurría, y cuando el adivino llegaba a estar unido a alguien, le decía que era una pena que no fuesen a estar así más de unos meses, con la esperanza de equivocarse, de encontrarse meses después con la misma persona y tener que aceptar el fallo en su predicción. Pero eso nunca ocurrió, y junto a los sucesos, el adivino tuvo que ver pasar a personas a las que le habría gustado retener, guardar para sí.
Lo único que nunca pudo prever fue que tendría que sufrir todo aquello sin volverse loco, sintiéndolo como un castigo, como una tortura vitalicia, como el peso de una gravedad exacerbada sobre sus hombros.
Que su vida iba a ser una mierda lo habría sabido cualquiera.
Todo lo que esta aquí son relatos de tu vida¿
ResponderEliminarLa mayoría son meros borradores, ideas tontas que salen y que hay que dejar por algún lado. Aunque algo de autobiográfico habrá.
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